Lagunas de Baltinache, un tesoro en el desierto

Lagunas de Baltinache, un tesoro en el desierto

El relato de mi último día en San Pedro

La última semana de diciembre 2017 me escapé a un destino de Chile que tenía entre mis pendientes más grandes: San Pedro de Atacama. No puedo creer que a mis 30 años nunca había visitado este lugar. Yo -que me las doy de viajera- había estado en casi 10 países de Asia pero no me había dignado a conocer uno de los símbolos del turismo chileno. Y es que San Pedro es uno de los destinos preferidos por los extranjeros que vienen a mi Chile querido. El desierto más árido del mundo tiene paisajes que parecieran ser “de otro planeta” y que vale la pena conocer, porque son hermosos y te dejan sin aliento. Así me pasó con las lagunas escondidas de Baltinache: un tesoro casi perdido (y todavía no tan turístico) en la falda de la Cordillera de la Sal y a sólo minutos de San Pedro de Atacama.

Fui a visitarlas durante mi último día de viaje y sin duda fue el cierre perfecto. Gracias a Expediciones Atacama, un tour operador privado liderado por Enzo, pude disfrutar de este lugar casi en solitario y siguiendo mi propio ritmo, porque fuimos en un horario en que los grandes operadores no van. Punto extra en este aspecto, porque en un lugar como este se valora demasiado la posibilidad de tomarte tu tiempo.

baltinache

El lugar está aproximadamente a 57 kms desde el centro de San Pedro. El último tramo del camino (unos 45 kms) es en medio del desierto, y está lleno de pedazos de neumáticos dejados ahí por personas que pincharon. Y es que por esta razón todavía no llega tanto turista: el camino es peligroso para quien no está preparado y las grandes vans o buses de las agencias no pueden arriesgarse a reventar una rueda por culpa del mal camino. Así que el primer consejo es asegurarse de tener la rueda de repuesto y todos los implementos necesarios para hacer el cambio si es que pinchas. Y si vas en tour, bueno, entrégate a la aventura.

El camino a Baltinache pareciera ser de otro planeta con la Cordillera de la Sal en todo su esplendor. De repente, a lo lejos, se empieza a ver una mancha blanca que indica que estás llegando al salar donde se emplazan las lagunas. Vale la pena ir temprano porque no hay mucha gente y puedes usar el espacio de las mesas y nadar tranquilo.

La primera y la última laguna son aptas para el baño. Las otras no, pero son excelentes para las fotos porque los colores son increíbles. Creo no haber visto nunca algo así. Las siete lagunas son diferentes: de distintos tamaños, transparencias y colores. Unos tonos turquesas que jamás imaginé. Hay unas lagunas en que el agua parece ser hielo y dan ganas de caminar por ahí, o de ir a tocarlas. Yo que soy impulsiva no aguanté y en la primera laguna metí la mano y probé el agua (usted no lo haga). Obviamente era muy salada. Lo mismo con la tierra que las acompaña. Sal pura, sal petrificada, sal, sal, sal. Hoy -mientras escribo- veo las fotos y no puedo creer lo maravilloso del lugar.

baltinache



Hay que tener ojo con respetar el sendero, siempre. No sólo aquí, sino que en todo lo que visites en San Pedro (y en Chile y el mundo, jaja). Los senderos están bien demarcados y sirven para preservar el lugar. Si lo pasas, lo dañas, y nadie quiere eso. El camino es agradable y no muy largo. Como es tan bonito se te pasan volando los minutos de caminata. Sólo hay que tener cuidado con el sol porque quema fuerte.

La última laguna de Baltinache es la más grande y dicen que puedes flotar más que en el mar muerto. Todo por el índice de salinidad que tiene. La experiencia es única. A mí me dio miedo al principio (es que tengo un tema con el agua) y me costó dar el paso para ponerme a flotar; tuve que ir arrastrándome de a poquito, jaja. ¡Pero lo logré y pueden ver la foto que lo demuestra! No duré mucho porque me dio frío y me puse nerviosa, pero había gente que estaba ahí cuando llegué y seguía ahí cuando me fui. Dicen también que por precaución (por la piel) no es recomendable estar más de 30 minutos en el agua.

Cuando sales te das cuenta que tienes la piel blanca, llena de sal. Si te quedas un rato ahí empieza a arder por lo que hay que sacársela luego. De ahí, toca caminar de regreso hasta el principio donde te esperan las duchas. Para mujeres hay 6 duchas y no sé cuántas hay para hombres porque no miré.

baltinache

Los datos.

  • Puedes ir por tu cuenta o contratar un tour. Yo fui con Expediciones Atacama y lo recomiendo 100% (por todas las razones que dije arriba).
  • La entrada cuesta 5.000 clp. Entiendo que hay precio estudiante a 3.000 clp.
  • Si van por su cuenta, lleven algo rico para comer y pueden usar las mesitas que hay en el sector de la primera laguna. No olvides llevar tu basura contigo.
  • MUCHO BLOQUEADOR SOLAR.
  • MUCHA AGUA.
  • No te vayas sin pasar por la ducha. Si te quedas con la sal en el cuerpo te empezará a arder la piel y no es nada grato.

baltinache

Mi última recomendación es que si van a San Pedro de Atacama y tienen pocos días (o poca plata) entre el tour a Laguna Céjar y este, este es el que tienen que tomar. Digo, la gracia de Céjar es flotar en el agua y acá lo puedes hacer también mucho más tranquilo. Y, sinceramente, la belleza de Baltinache es cien veces mayor que Céjar.

¿Alguno ya fue? ¿Qué les pareció? A los que no han ido, no duden en dejar sus comentarios si tienen preguntas. 

¡Saludos, viajantes!

Ayúdame compartiéndolo
Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInPin on Pinterest

Si quieres decir algo, hazlo aquí:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Licencia Creative Commons
Viajando Lento por Nicole Etchart Opitz se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.