Los 7 mejores atardeceres que vi en Asia y Oceanía + 1 amanecer

Los 7 mejores atardeceres que vi en Asia y Oceanía

Más 1 amanecer como bonus track

Durante mi viaje de siete meses por gran parte del Sudeste Asiático, y un poquitito de Oceanía (que se resumen en dos ciudades de Australia), me encontré con vistas alucinantes, que te quitaban el aliento. En su mayoría se trataban de paisajes verdes, inmensos, que se perdían en el horizonte. Pero unos pocos, únicos, fueron momentos breves, de apenas minutos, en que los colores del cielo mutaban en una sinfonía de colores que detenían tu andar y tu respirar. Los atardeceres del Sudeste Asiático y Oceanía quizás no son los más maravillosos del mundo, pero de igual forma tienen un noséqué digno de captar en una fotografía. Así que aquí les comparto una selección de los 7 mejores atardeceres que vi en Asia y Oceanía, entre febrero y septiembre del 2016. Aclaro que están ordenados por fecha, y no por belleza.

1. Blue Mountains, Australia

7 mejores atardeceres

Era mi último día en Sydney  con un amigo nos fuimos a dar una vuelta a las famosas Blue Mountains, que están a eso de dos horas en tren desde la ciudad. Paseamos, vimos canguros salvajes y paisajes preciosos. Hasta que llegó el momento del atardecer. Nos fuimos al mirador Queen Elizabeth Lookout desde donde tienes una vista privilegiada tanto de las montañas como de las famosas Three Sisters (una formación rocosa de otro mundo, con una leyenda bien interesante). La gracia del lugar es que es grande y no está tan lleno de turistas, salvo los grupos de asiáticos que estropean tus fotos con sus selfie sticks.

En treinta minutos todo va cambiando de color y el silencio empieza a imperar. Las montañas, que se ven azules debido a una especie de neblina que las cubre, se oscurecen mientras el cielo varía de celeste a naranjo y amarillo. Fue el primer atardecer de mi viaje en el que me senté sólo a observar, a dejar que pasara el tiempo a través de los rayos del sol que cruzaban el horizonte. La sensación de libertad en ese lugar es increíble. La sensación de que eres tan pequeño y de que el mundo es tan grande, también.

2. Coron, Filipinas

7 mejores atardeceres

Cuando ya tenía que dejar Filipinas, el país que me albergó por dos meses mientras hacía un voluntariado, decidí volver desde la isla de Coron hasta Manila (la capital, donde tenía que tomar el avión) de la forma más económica posible. Tenía tiempo y me organicé para tomar un ferry que viaja -lento- durante 18 horas a través del Mar de Joló (que finalmente son aguas del Oceáno Pacífico). La experiencia en el ferry no fue la más memorable que digamos, pero las vistas que tuve durante todo el trayecto, se destacaron por sobre la incomodidad de la cama.

Fue ahí donde vi mi primer atardecer desde el medio del mar. Meses más tarde vería otros, en Vietnam e Indonesia, pero este marcó un antes y un después en mi comprensión de las puestas de sol en el mundo. Adornado por pequeños barquitos de pescadores y navegantes, el mar y el sol confluían en un espectáculo de luces y brillos. Nunca me había fijado, hasta ese momento, en la capacidad del mar de reflejar la luz, que con el movimiento del ferry, del oleaje y la bajada del sol, se tornaba en una alfombra de luces, como si una lámpara de espejos estuviera girando sobre nosotros. Alucinante.

3. Penang, Malasia

7 mejores atardeceres

Malasia es un país de los que me arrepiento de no haberme quedado más tiempo. Su diversidad de culturas, religiones, comidas (¡oh, cómo extraño su comida!) y paisajes se adecuan a todos los gustos y estilos de viajeros. En Malasia vi riqueza y pobreza. Vi edificios enormes y selvas salvajes. Caminé por las plantaciones de té más lindas de la historia y escuché por primera vez a un musulmán cantar. Y por ahí, en el sector de Batu Feringghi, en la isla de Penang, vi el atardecer de la foto, enmarcado entre las luces de un bar/restaurant con salida a la playa, y el sonido de su música latina.

En Malasia me olvidé de los amarillos y pasé a los rosados. Me senté en la arena y me apoyé en un árbol para contemplar los azules, los violetas, los morados. Todo coronado por una pareja que por más que traté siempre se coló en mis fotos, recordándome (y presionándome algunas heridas) que las puestas de sol a veces son más lindas cuando las compartes.

4. Phuket, Tailandia

7 mejores atardeceres

Viajar por la isla de Phuket para mí fue toda una experiencia. Fue ahí donde me encontré con esa Tailandia donde el mercado para el turista está sobre explotado, lleno de cosas que no te gustaría ver pero que a muchos sí. Esa parte del mundo en que te das cuenta que si hay demanda de algo, la oferta siempre va a nacer. La parte fea y morbosa, pero no menos real.

Por suerte, cuando me moví de Patong Beach y de las oleadas de extranjeros, y me fui al centro histórico, conocí esa Tailandia más cotidiana y menos contaminada. En eso, pude acercarme a una especie de terreno baldío. Un campo de nadie a las orillas de un río en el que tenías el horizonte desplegado para apreciar los colores de la tarde.

5. Nha Trang, Vietnam

7 mejores atardeceres

Sé que esta foto es trampa, porque técnicamente no es un atardecer, pero es que no puedo dejar pasar este recuerdo. La historia comienza en Filipinas: una noche sin mayores expectativas miré el cielo, no sé por qué, y vi una bola roja naciendo desde el mar. La verdad al principio no entendía qué era, aunque no podía ser otra cosa sino que la luna. Ahí me enteré de que existían los aluneceres. Después de eso, no volví a ver otro hasta que llegué a la playa de Nha Trang, en Vietnam (donde es la foto).

En Chile, la luna aparece temprano y cuando oscurece se manifiesta con su luz. Pero en Asia, justo después del atardecer, cuando ya cayó la noche, la luna comienza a salir desde el mar para posarse en el cielo. Es un espectáculo único para nosotros que estamos al otro lado del mundo. Es estremecedor ver cómo cambia de color y cómo empieza a iluminar el mar. Sin duda, un imperdible para quienes paseen por esos lares.

6. Camino a Hoi An, Vietnam

7 mejores atardeceres

Mientras me movía por el sudeste asiático muchas veces anduve en buses de viajes eternos: 10, 15, 20 y hasta 26 horas estuve sentada (o acostada) desplazándome de una ciudad a otra. Por lo mismo, la habilidad de poder dormir en cualquier parte es favorable y hasta necesaria. Yo tengo esa habilidad bien desarrollada, y por tanto, estos viajes interminables nunca me mataron. Lo mejor de ellos era ver el paisaje por la ventana. Despertar y ver las estrellas, el amanecer o una tormenta eléctrica. Muchas veces me aguantaba el sueño por contemplar el movimiento del sol o la luna.

En este caso, iba viajando por Vietnam hacia el norte, desde Nha Trang hasta Hoi An. Esa tarde desperté de mi aletargamiento y vi una puesta de sol hermosa, enmarcada de nubes, lagunas y campos de arroz. No dudé en sacar la cámara… Hoy reviso la foto y no puedo creer que la haya sacado en movimiento, a través de la ventana del bus. Me sentí una afortunada de estar ahí, en el lugar perfecto y en el momento preciso. Otra vez, la plenitud de saber que eres libre. Esa felicidad sana y simple que te provoca el hacer lo que realmente te llena el alma.

7. Gili Air, Indonesia

7 mejores atardeceres

Por alguna razón inconsciente que no logro comprender, en mi viaje evité varias playas que según muchos eran maravillosas. Me pasaba que también recibía comentarios acerca de lo llenas que estaban, de lo turísticas que se habían vuelto con el tiempo y del ambiente fiestero que predominaba en ellas. Así que sin darme cuenta empecé a cambiar mis itinerarios  y a redirigir mis rutas para evitarlas. Ya muy avanzado mi viaje, quizás cuando llevaba unos 5 meses, me di cuenta que mi mente me estaba traicionando. Decidí hacer algo al respecto y aprovechar al máximo las playas paradisíacas que me quedaban en la lista. Fue en esto que llegué a una pequeña isla de Indonesia, conocida como Gili Air.

Los atardeceres me encantan y me emboban, pero ese es mi límite. No es que los ande buscando o que ponga fotos de ellos como fondo de pantalla. Pero debo admitir que aquella tarde en la Gili Air me quitó el aliento. Este fue el último lugar en el que pude tirarme sola en la playa a disfrutar del sol, del oleaje, y de la paz y plenitud que te provoca el saberte en completa libertad. Ahí, bajo esas sensaciones, logré captar con mi cámara uno de los atardeceres más lindos que vi en todo el viaje, y uno de los que recuerdo con más cariño.

Bonus track: El mejor amanecer: Angkor Wat, Siam Reap, Camboya.

7 mejores atardeceres

Los templos de Angkor son únicos en el mundo. Sin duda, esta visita fue uno de los puntos altos de mi viaje. Sobre todo porque el recorrido comenzaba a las 5am viendo el amanecer tras el templo más famoso. Y es por eso que decidí dejar esta foto como bonus track: la magia del movimiento del sol, los colores del cielo, el paso de la noche al día… Un recuerdo imborrable de mi viaje por Asia.

¡Y eso es todo por ahora!

Si quieren ver una selección de los mejores atardeceres del mundo que han capturado otras blogueras, los invito a leer este artículo del grupo de chicas de Soy Viajera.

No duden en dejar sus impresiones y comentarios más abajo 🙂

¡Saludos, viajantes!

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Viajando Lento por Nicole Etchart Opitz se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.