Review Hotel Bosque de Reñaca

Una perfecta escapada de la ciudad.

En el mes de enero de este año fuimos invitadas con Fran de Pasaporte sin Destino a conocer el renovado Hotel Bosque de Reñaca (ex Conference Town) ubicado en la región de Valparaíso. Imposible negarme a una escapada de la ciudad y justo en ese momento la estaba buscando. Necesitaba ese espacio en que te desconectas de tus responsabilidades y sales de la rutina para hacer descansar el alma… Así que la invitación la recibí con muchísimo, muchísimo agrado.

La travesía empezó un día viernes por la tarde, saliendo de Santiago después del trabajo, tomando el bus hacia la ciudad de Viña del Mar. Son casi dos horas de viaje (dependiendo del tráfico o la temporada). Desde el terminal de buses hasta el hotel son un poco más de veinte minutos en auto. Nos juntamos con Fran en este punto y seguimos la ruta hacia el hotel.
La primera impresión al ver este tranquilo lugar en medio de un bosque de pinos y algunos árboles nativos, en la zona alta de la localidad de Reñaca, fue “aquí si podré descansar”.

Mientras caminábamos hacia la recepción para hacer el check-in empecé a notar las bondades del lugar. Piscina al aire libre, zona de juegos para los niños y también para los adultos, un bar con buena coctelería desde donde podían llevarte comida hacia el sector de la piscina. Ese espacio está pensado para que los niños se diviertan mientras que los padres descansan tomándose un trago y comiendo algo rico. Seguimos caminando y conocimos el lobby y vimos los premios que han ido ganando con el tiempo. El Hotel Conference Town era reconocido por su exquisita zona de spa, y hoy en día el Hotel Bosque de Reñaca no ha perdido ese encanto.

Luego del check-in pasamos a nuestra habitación que tenía vista hacia la piscina y al bosque en las montañas. Ideal era el hecho de que las habitaciones contaban con aislación de sonido y están completamente equipadas (como podrán ver en las fotos que dejo más abajo).

Después de tomarnos un trago en la terraza con vista al bosque y ya listas para seguir el día, nos encontramos con Juan José Álvarez, gerente de marketing y ventas del hotel, que nos llevó al restorán Abedul, para iniciar nuestra visita con la cena.
Viendo la carta decidimos con Fran comenzar compartiendo un tártaro de atún y luego cada una pidió su plato y postre. Por supuesto que opté por las opciones italianas (ñoquis con camarones) aunque la carta es bien variada en comida internacional. A pesar de que el plato que me llegó mezclaba una salsa que no estaba indicada en el detalle de la carta, este aún así estaba delicioso.
Guatita llena, corazón contento (como decimos en Chile), volvimos a nuestra habitación para descansar y prepararnos para el próximo día, que prometía ser inolvidable.

Sábado en la mañana ya listas para comenzar, volvimos al restorán para tomar desayuno. Este era abundante y rico. Con variados tipos de panes, cereales, frutos secos, miel, huevos revueltos, diferentes tipos de leches y un montón de opciones dulces y frutas. Era un buffet digno de cualquier hotel cinco estrellas. Ya satisfechas y nuevamente felices por haber comido, nos dirigimos al Spa del Bosque para disfrutar de lo que prometía ser lo mejor de la estadía.

El spa cuenta con variados servicios de masajes de relajación, sauna y un circuito de aguas calientes. Comenzamos con el “masaje del bosque”: un masaje de cuarenta minutos descontracturante y con aromaterapia que, al menos a mí, me dejó totalmente relajada y sin varios nudos en la espalda que cargaba del estrés capitalino.
De ahí pasamos al circuito de aguas. Éste cuenta con tres piscinas a diferentes temperaturas, llegando a unos 35 grados la más caliente. La piscina más grande era la de agua tibia que contaba además con hidromasaje. Fue, sin duda, lo mejor de la jornada. Tanto así que no sé cómo terminé durmiendo como por unos veinte minutos dentro de una de las piscinas apoya en el borde. No sé cómo no terminé ahogada.
No está demás decir que en el Spa del Bosque cuentan con servicios especiales para personas solas, parejas e incluso grupos, y no es necesario estar hospedándose en el hotel para disfrutarlo.

El día continuó tranquilo. A pesar de encontrarnos en pleno febrero, estaba nublado como siempre en la quinta región y en la terraza podías escuchar el canto de los pájaros. Aquí nos juntamos nuevamente con Juan José, quien nos hizo un tour por las dependencias del hotel y nos mostró las renovadas habitaciones y los diferentes salones que usan para variadas actividades, como por ejemplo conferencias, celebraciones y hasta matrimonios.

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¡Qué ganas de volver a ese spa!

El día pasó volando hasta la hora de almuerzo. Volvimos al restorán donde estaba el chef Patricio Duvauchelle, determinando lo que sería la carta especial para la celebración del 14 de febrero. Caímos justo en el lugar preciso en el momento indicado, ya que el chef nos agasajó con platos especiales para nosotras que no estaban en la carta todavía. Esto sí que superó todas mis expectativas. De entrada, un tartar de atún que estaba espectacular y un chupe de centolla de otro mundo. De ahí, como plato principal, filete de vacuno en una cama de risotto con setas. Estaba todo de-li-cio-so. Y al momento del postre pudimos probar la trilogía que se serviría para el día de los enamorados. Bueno, como verán en las fotos, incluso nuestra mesa estaba adornada para aquella celebración, algo muy gracioso ya que parecía que con Fran fuéramos una pareja celebrando nuestro aniversario.

De aquí fuimos a conocer los últimos espacios del hotel y dimos una vuelta para sacar fotos en el llamado bosque. Esto, sin antes descansar frente a la piscina y dormir una pequeña siesta. Qué ganas de que todos los fines de semana fueran así.

Sin ganas de volver al ajetreo de la ciudad, nos despedimos de Juan José y volvimos a Viña del Mar. Un servicio del Hotel Bosque de Reñaca que no probamos fue la alianza que tienen con La Marquesina, una cafetería que está a la orilla de la playa, a la cual te llevan en una van desde el hotel y donde puedes cargar la cuenta a tu habitación. Por supuesto que será una excusa para volver en otra oportunidad.

Y bien. Si quieren más detalles, los invito a visitar la página web del hotel. Sin embargo, les adelanto aquí que la estadía cuesta desde 70.000 clp por noche con desayuno incluido. Por su parte, el «masaje del bosque» más el circuito de aguas está a 66.000 clp para dos personas.

¿Ya te dieron ganas de escaparte, no? Cuéntame los comentarios.
Saludos viajantes.

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«Aquí casual en el bosque»

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Viajando Lento por Nicole Etchart Opitz se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-CompartirIgual 4.0 Internacional.